Profesor de Yoga practicando Utthita Trikonasana con ladrillo

Cómo empezar a practicar Yoga en Santiago

Profesor de Yoga practicando Utthita Trikonasana con ladrillo

Empezar a practicar Yoga es una de las experiencias más transformadoras. Más allá de los beneficios inmediatos que se pueden percibir en el cuerpo y la mente, hace posible abrir la perspectiva sobre la experiencia de la vida. Cuando la práctica se vuelve regular, permite aprender a responder conscientemente ante situaciones desafiantes, conocer en profundidad el propio cuerpo y cultivar una vida digna.

Si ya decidiste partir pero necesitas orientación para dar el primer paso, te invito a explorar la siguiente guía para comenzar a practicar Yoga en Santiago:


¿Dónde aprender a practicar Yoga?

Afortunadamente, hoy en día hay muchos lugares donde hacer Yoga en Santiago. Cada espacio tiene cualidades que lo hacen único: hay salas pequeñas donde puedes recibir una instrucción personalizada, galpones multitudinarios que permiten vivir la experiencia del Yoga en comunidad, y escuelas con trayectoria que abren sus puertas a profundizar en las complejidades y sutilezas de este arte.

Yoga en Santiago Centro

En Santiago Centro y sus alrededores hay salas y escuelas que ofrecen distintos tipos de clases. Puedes abrir el mapa para encontrar la que andas buscando. Si no sabes muy bien qué tipo de clase estás buscando, te puedo ayudar a descubrir qué estilo de Yoga es mejor para ti.

Ver escuelas de Yoga en Santiago


¿Qué estilo de Yoga practicar?

El fin del Yoga es crear las condiciones para experimentar unión: entre mente y cuerpo, entre la atención y la experiencia, entre el individuo y el universo. Los métodos para crear esas condiciones tienen el mismo fondo en común, pero la forma de hacerlo tiene cualidades específicas. Si necesitas ayuda para entender qué estilo de Yoga se acerca a lo que buscas en estos momentos, te recomiendo tomar el siguiente test, que te tomará aproximadamente 2 minutos:


¿Qué necesito para empezar a practicar Yoga?

A diferencia de otras actividades físicas, el Yoga no requiere grandes gastos para empezar a practicar. En general, basta con que te organices con los siguientes recursos:

El mat de Yoga: espacio de trabajo personal

El mat de Yoga es una alfombra de goma u otro material parecido cuyas principales funciones son evitar el deslizamiento de los apoyos durante la práctica de las posturas, aislar térmicamente el piso y amortiguar el apoyo del cuerpo. Además, permite delimitar la zona de trabajo personal, a nivel espacial y psicológico. A nivel de autoimagen, las dimensiones del mat sirven como referencia para entender las distancias y relaciones entre las distintas partes del propio cuerpo.

¿Cómo elegir el mat de Yoga ideal?

Bloques y cinturón sobre un mat de Yoga

Como cada persona tiene necesidades y prioridades personales, no hay una respuesta única para todas. Sin embargo, los siguientes factores te pueden ayudar a escoger la mejor opción para tu caso.

  • Adherencia: si tus manos tienden a sudar mucho mientras practicas actividad física, es buena idea que busques un mat antideslizante para evitar que te resbales.
  • Peso: si planeas trasladar el mat para ir a tu lugar de práctica, ten en cuenta su peso, ya que podría convertirse en una carga excesiva (sobre todo lo llevas siempre en el mismo hombro) cuando practicas regularmente.
  • Precio: la variedad de precios es bastante amplia, y depende de distintos factores: material, tamaño, peso, componentes, diseño, etc. Según mi experiencia, un mat de Yoga barato puede ser suficientemente bueno a nivel de adherencia y peso, pero normalmente se gastan más rápidamente si la práctica es frecuente.

Ropa que permita el movimiento del cuerpo

La vestimenta durante las clases de Yoga debe permitir libertad en el movimiento del cuerpo. Esto significa que necesitas poder mover cabeza, brazos, tronco, pelvis y piernas sin restricción, para que tu atención durante las posturas se mantenga en las acciones corporales y no en arreglar la ropa. Normalmente las clases a pie descalzo directamente sobre el mat. Lo mejor es evitar accesorios móviles (como aros y collares) para que no distraigan o dañen durante los ejercicios.

Profesor de Yoga practicando Ardha Matsyendrasana sobre un bloque de madera

Compromiso personal: horario y traslado

Para que el Yoga tenga efectos beneficiosos en el largo plazo y te permita cultivar una mejor condición física, mental y energética, es necesario adquirir un compromiso personal con la práctica. Esto significa, en lo concreto, reservar un horario dentro de la rutina semanal y coordinar el traslado al lugar de práctica.

Para comenzar, es buena idea comprometerse a practicar 1 o 2 veces por semana. De esta forma, puedes ir viendo si logras integrar las clases a tu horario rutinario, y darte cuenta si necesitas hacer algún ajuste. Además, si partes con ese ritmo, es más fácil que vayas desarrollando el hábito de manera paulatina y consistente.

Según mi visión, es mucho mejor partir con una frecuencia baja pero realista, que pagar 1 semestre completo en un centro y luego darte cuenta de las clases entran en conflicto con tus actividades cotidianas. El proceso de evolución en el Yoga es progresivo, y requiere continuidad y regularidad más que intensidad.

De la misma forma, te recomiendo escoger un lugar cuya ubicación no sea un obstáculo para ti. Dependiendo de tus circunstancias actuales, es posible que tengas tiempo para viajar una hora a tomar tu clase, o que no tengas más alternativa que encontrar algo que quede a 15 minutos de tu trabajo. Encuentra un punto medio entre tus necesidades y las condiciones del lugar, y planifica la ruta de tu viaje para que la experiencia no se convierta en una odisea.

Actitud abierta hacia la experiencia

Cuando ya lograste organizar tu vida para practicar, tu ropa te envuelve cómodamente y te sientas sobre el mat apropiado para ti, es momento de despertar lo más importante: una actitud de apertura a la experiencia personal. Esto significa abrir tu disposición hacia una nueva forma de experimentar la vida: desprejuiciada, presente y centrada en la experiencia.

Personalmente, busco transmitir y cultivar una práctica digna, tanto para mis practicantes como para mí mismo. Para lograr esto, es necesario aprender a dejar atrás las comparaciones con lo que otras personas están haciendo, atender sensaciones y sentimientos propios, y entender tu estado actual como el punto de partida perfecto para cualquier práctica.


¿Qué puedo hacer si no me acomodan las clases grupales?

Mujer relajada en Savasana

Si no te acomoda el contexto grupal de práctica, tienes necesidades específicas o te gustaría recibir una instrucción centrada únicamente en tu experiencia, puedes agendar clases particulares de Yoga conmigo. En estas sesiones el proceso está centrado en potenciar tus fortalezas corporales y mentales, y aprender cómo abordar tus dificultades.

Quiero solicitar clases particulares


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